Capuchinhos, 25 de novembro 2014, terça. Boa noite!
      

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    CONSEJO DE FORMACIÓN



    El Viceprovincial y su Consejo: es el responsable de las decisiones referentes a la formación, pero tomando en cuenta la consulta al Consejo de Formación. Es el primer responsable de la marcha del proceso de formación y la aplicación del Plan de Formación.

    El Consejo de Formación: No tiene poder deliberativo si no consultivo. Está integrado por el viceprovincial, los formadores de cada etapa de formación, el animador vocacional y un postnovicio.

    Equipos de Formación por Etapa: Son los formadores que acompañan las distintas etapas de la formación inicial.




    PLAN DE FORMACIÓN DE LA VICEPROVINCIA MADRE DEL DIVINO PASTOR

    (REPÚBLICA DOMINICANA Y HAITÍ)




    INTRODUCCIÓN


    Este programa de formación busca trazar y articular las líneas de acción que orienten el quehacer formativo de la Viceprovincia Madre del Divino Pastor, siempre tomando en cuenta que la persona humana se va configurando en diálogo con los tiempos y lugares.


    Este proyecto de formación es la concretización de uno de los objetivos principales de nuestra Viceprovincia: la consolidación y la implantación de la Orden en la República Dominicana y Haití. Hacia allá miramos con optimismo y esperanza y queremos dar pasos firmes desde la formación inicial, concebida como un proyecto dinámico y bien articulado.


    El acompañamiento a los jóvenes que vienen a la Orden es una de las principales preocupaciones en nuestra Viceprovincia, compuesta en el momento por un gran número de hermanos profesos en formación inicial. Un desafío que exige ordenar todos nuestros esfuerzos en función de un trabajo más pensado y organizado. Un trabajo que responda a las necesidades actuales de consolidación de la Orden.


    Este programa es el resultado de la evaluación y adaptación hecha por el Consejo de Formación Viceprovincial, en su Encuentro de julio de 2006, del plan de formación aprobado en el Capítulo Viceprovincial de 2004, a fin de responder más adecuadamente a las necesidades formativas de la Viceprovincia.

    En este proyecto se presenta cada etapa con un objetivo general y con varios objetivos específicos, que se corresponden éstos últimos a cinco niveles (humano, intelectual, espiritual, franciscano y misionero), que hemos priorizado dentro de nuestro enfoque formativo y que sentimos se integran y complementan entre sí.


    1- OBJETIVOS DE LA FORMACIÓN


    1.1-Objetivo de la Formación


    Animar a los hermanos para que conformen su vida con el Santo Evangelio, en el seguimiento de Cristo, al modo de Francisco y Clara, tomando en cuenta las exigencias los tiempos y lugares.

    1.1.1-Objetivo de la Formación Inicial


    Ofrecer conocimientos y experiencias que motiven a la asimilación e internalización de los valores del proyecto de vida franciscano-capuchino, siempre buscando formar personas íntegras e integradas; hombres en proceso de conversión, hermanos menores, contemplativos, orantes, comprometidos con la misión de la Iglesia, en el servicio de los pobres, teniendo en cuenta la opción definitiva de vida.


    1.1.2- Objetivo de la Formación Permanente


    Favorecer un proceso de renovación personal y comunitaria, de conversión y actualización cultural y profesional, teniendo en cuenta la fidelidad creativa a nuestra vocación para responder a las exigencias propias de nuestra vida y misión en un mundo en cambio.


    2- MARCO REFERENCIAL


    El proceso formativo, como todo proceso humano, se enmarca en un contexto o cuadro situacional que le ofrece posibilidades y al mismo tiempo límites y desafíos. Estar atentos a las influencias positivas y negativas de este contexto forma parte de la sabiduría formativa.


    2.1- Contexto Socio-Cultural


    La sociedad actual se caracteriza por la transición de la cultura moderna a una nueva sensibilidad llamada postmoderna. La herencia cultural es marcadamente antropocéntrica; con una gran valoración de la razón, de la ciencia, de la técnica y de la profesionalización en busca de una perfección sobrehumana. Es un nuevo comportamiento que rompe con el dominio de lo sagrado, de lo establecido, de lo permanente, de lo definitivo, de lo institucional, para dar prioridad a lo secular, a lo civil, a lo laical, a lo cambiante, a lo temporal y a lo individual.


    Movimientos como la Ilustración, la Revolución Francesa y la Revolución Tecnológica configurarán una nueva mentalidad de valorización positiva del mundo y del ser humano. Es decir, como un lugar de felicidad y de auto-realización personal. En conformidad a esta tendencia la propia comprensión de la sexualidad sufre grandes cambios, pasando de medio de reproducción a fuente de placer; por eso la nueva ética que rige las relaciones inter-subjetivas es la conveniencia y no el compromiso.


    Una de las tendencias de la sociedad moderna fue la confianza en la razón y en el progreso ilimitado. De ahí que los profetas fuesen los científicos y los economistas. En la postmodernidad, ya que el hombre no encontró las respuestas a sus inquietudes en la racionalidad científica, su comportamiento es más de desconfianza (para no decir falta de esperanza) de lo racional o científico y de una apertura a lo mágico, a la mística, a prácticas sentimentalistas o instintivas como una última forma de explicación.


    En nuestro tiempo la informática acorta prodigiosamente las distancias y multiplica las posibilidades de la creatividad humana. Pero se agiganta el fantasma del desempleo y el corazón humano sigue siendo solitario, calculador y frío, sin afecto y sin relaciones de alteridad.


    El culto a la libertad es otra característica de este momento de transición. Las personas quieren ser libres para hacer lo que mejor les parezca y decidirse por lo que les gusta. La conciencia de los derechos individuales y del derecho de las minorías va ganando terreno, tanto en el aspecto cultural como en lo religioso y moral. Pero, una libertad entendida desde la óptica individual y no comunitaria.


    La globalización, otro de los fenómenos de la sociedad actual, favorece la concentración de los bienes y del poder en las manos de pocas personas, con la creciente exclusión de multitudes, culturas e incluso de naciones enteras. En este contexto emerge con fuerza el mercado, que tiende a imponer su ritmo y su rito casi religioso, creando necesidades artificiales y marginando a las personas que no tienen poder adquisitivo ni dominio tecnológico.

    El neo-liberalismo imperante no deja alternativas para organizar el mundo de manera más solidaria y expone a la desesperación a los que no se conforman con los esquemas del sistema. La violencia terrorista de múltiple faceta puede ser un síntoma de esa inconformidad ante las faltas de alternativas.


    En la cultura postmoderna lo emocional adquiere predominio sobre lo racional, dando importancia a lo sentimental y a lo subjetivo, al cuerpo, al placer y a la experiencia lúdica. Lo que importa es una vida placentera. Se valoriza el poder de la seducción y del deseo, que encuentra en el mundo de la imagen, fuertemente erotizada, un combustible explosivo.


    El hombre postmoderno se ve atraído por el consumo y la búsqueda del placer. Como no espera nada del futuro prefiere disfrutar al máximo el presente. Lo importante es vivir sin dar mucha mente a nada.


    Se verifica al mismo tiempo una falta de compromiso social, comunitario y político. Hay una especie de huida hacia lo privado, no propiamente hacia lo familiar, sino hacia el compañerismo, hacia el grupo afectivo. Ocurre también una desvalorización del trabajo y del esfuerzo. El proyecto a largo plazo cede lugar a lo inmediato.


    Esta tendencia se cruza con fuerzas contrarias, sustancialmente positivas, que valorizan la vida, la dignidad de las personas, los derechos humanos, la libertad de los ciudadanos, la solidaridad con los excluidos. Surgen los movimientos sociales, ecológicos, ecuménicos, voluntariados de servicios humanitarios y tantos otros.

    Contrastando con la secularización se verifica una forma de explosión religiosa. Pero, una religiosidad fragmentada y marcada por lo emocional: proliferan los grupos cristianos independientes; toma fuerza el movimiento carismático, caracterizado por el entusiasmo y la devoción; se retorna al ritualismo, a lo antiguo; y se huye del compromiso político-social.


    Ciertos fundamentalismos ganan terreno y el mundo se configura en que unos tienden a creer en todo, mientras otros tienden a no creer en nada. Ante tantas propuestas, cada individuo elige la que más le gusta, siendo el móvil de elección la emoción o lo instintivo.


    En este contexto afloran algunos desafíos, dentro de los cuales podemos citar:

    a) recuperar el sentido de la fiesta y de los momentos fraternos;

    b) valorar el cuerpo como criatura de Dios y no como instrumento erótico;
    c) buscar la eficacia productiva sin negar la gratitud;
    d) promover el diálogo como alternativa a la intolerancia y al relativismo;

    e) vivir lo permanente en medio de lo efímero;
    f) revalorizar la experiencia religiosa en el cultivo de la fe;

    g) procurar la integración y la armonía entre la inteligencia racional y la inteligencia emocional y espiritual;

    h) vivenciar un espíritu de desprendimiento ante el consumismo;

    i) revalorizar el sentido de la obediencia ante la concepción moderna de libertad.


    2.2- Contexto Eclesial y Religioso


    A partir del concilio Vaticano II (1962-1965), y después con las Conferencias de Medellín (1968) y Puebla (1979), la Iglesia ha entrado en un proceso de apertura y de diálogo con la sociedad. Ha ido tomando conciencia de las contradicciones existentes en la sociedad y procura actuar sobre la realidad global a fin de transformarla.


    Es la época fuerte de la teología de la liberación, de las comunidades eclesiales de base, de un proyecto pastoral que tomaba en cuenta la opción preferencial por los pobres, de la lucha por la liberación y por las reformas estructurales de la sociedad como imperativo de la evangelización. Nuevas prácticas son asumidas por los religiosos como: el proceso de inserción en los medios populares, el cuestionamiento interno de la Iglesia, la militancia política, pastorales especializadas, martirios; sin embargo, fueron momentos también de crisis con escándalos públicos y numerosas salidas de sacerdotes y religiosos.


    A partir de la década de los 80 se subraya la misión de la Iglesia como acción transformadora de la realidad social. Y a partir de los 90, impulsada por la Conferencia de Santo Domingo en 1992, va entrando lentamente la idea de la Nueva Evangelización, con nuevos métodos, nuevo ardor y nueva expresión; fortaleciendo la identidad católica y la dimensión comunitaria en la vida eclesial.


    Merece destacar que el período post-conciliar trajo un despertar laical en la Iglesia. Los laicos, iluminados incluso por la misma reflexión de la Iglesia, van tomando conciencia de su misión y van asumiendo cada vez más su protagonismo en la Evangelización. Proliferan las escuelas de formación laical. Se verifica también un soplo renovador del Espíritu que energiza la vida y suscita un gusto por la mística: la experiencia de Dios, la espiritualidad, una sensibilidad mayor por lo festivo, lo lúdico, lo carismático.

    La entrada en el nuevo milenio, con su preparación centrada en la Trinidad, suscita un movimiento espiritual reforzando la comunión, y que de un modo especial el Papa Juan Pablo II estuvo proponiendo con la llamada “teología de la comunión”. Se renuevan las esperanzas de un tiempo nuevo y la Iglesia se dinamiza.


    La vida religiosa pasa por un momento especial marcado por el entusiasmo post-conciliar seguido de una crisis profunda, con todo lo que esto conlleva. Se tiende a la profundización en la experiencia de Dios, en la espiritualidad del carisma congregacional y en la misión. En los ambientes religiosos se habla de refundación, entendida como descubrimiento de la mística evangélica y como retorno al carisma originario.


    Como desafío la Iglesia actual se enfrenta con un mundo pluralista en que se multiplican las religiones e iglesias en la forma de sectas, orientalismos, esoterismos, “New Age”, satanismo, espiritualismo; llevando al pueblo de Dios a una confusión religiosa o, muchas veces, a cierta anestesia política y revolucionaria.





    2.3- Realidad Actual de los Jóvenes

    Los jóvenes que vienen a nosotros viven en este mundo en cambio, respiran lo que hay en el ambiente de donde provienen.


    Las nuevas generaciones de jóvenes son portadoras de valores altamente positivos que, en cierta forma, los disponen para el sentido de comunión. Se destaca la revalorización de la experiencia fraterna y mística, el gusto por la belleza, el cuidado y la sensibilidad ecológica, la sinceridad, la espontaneidad...


    Por otro lado, se percibe en los jóvenes una tendencia al intimismo, pérdida de entusiasmo para el compromiso social. Les falta coraje para enfrentar la vida y valor para superar las crisis, las dificultades y los conflictos. Manifiestan resistencia a lo definitivo y a los proyectos a largo plazo. En el campo afectivo manifiestan ciertas tendencias a grupos que le ofrezcan calor humano y sienten necesidad de una mayor integración afectiva. Muestran interés por una espiritualidad poco exigente, con un mínimo de contenido doctrinal y de institucionalidad.


    La mayor parte de los jóvenes que vienen a nosotros proceden de los medios pobres y de escasos recursos económicos. Algunos empiezan a trabajar en edad temprana para ayudar a la familia, descuidando incluso sus estudios.

    La gran mayoría, oriundos de barrios de las ciudades, son expuestos a distintos tipos de violencia, a la promiscuidad, al uso de droga y a la criminalidad. Las relaciones familiares son fragmentadas y conflictivas. La experiencia religiosa que viven es débil, ecléctica, y el contexto cultural es muy diverso del medio rural tradicional.

    2.4- Nuestra Viceprovincia


    Estamos en la fase de la celebración del primer centenario de la Presencia Capuchina en la República Dominicana (1909-2009). Celebramos la llegada de los primeros frailes capuchinos andaluces, llegados oficialmente el 6 de agosto de 1909 a la isla. Junto a este acontecimiento se evoca también la fecha en que nuestra Custodia Provincial, así llamada antes, fuera erigida canónicamente como Viceprovincia “Madre del Divino Pastor” el 3 de septiembre de 1970.


    Los capuchinos, procedentes de la Provincia Bética (España), fueron de los primeros religiosos que comenzaron a hacer su aparición en República Dominicana, después de un largo tiempo de ausencia del clero extranjero. Se dedicaron fundamentalmente a las misiones populares y al servicio parroquial. Y para dar respuesta a necesidades concretas de la gente fundaban escuelas y centros de promoción humana.


    Naturalmente, la misión era tan exigente que no dejaba mucho tiempo a los hermanos para ocuparse de las cosas propias de la fraternidad. El principal objetivo era la implantación de la Iglesia, no de la Orden. Esto explica la realidad actual de nuestra circunscripción, todavía muy débil, en estructuras y número de hermanos.


    En el momento en que toma fuerza la idea de la consolidación de la Orden casi todos los hermanos españoles habían muerto o regresado a la Provincia Bética, quedando la Viceprovincia sin un fuerte apoyo de los hermanos de la Provincia y sin una generación suficiente de hermanos capaces de empujar y de dar solidez al proyecto.


    La preocupación por la Formación dentro de la Viceprovincia, base de todo proyecto de consolidación de la Orden, fue uno de los motivos principales por los que nuestra Viceprovincia Madre del Divino Pastor emprendiera una serie de renovaciones estructurales motivadas sobre todo por la Curia General, incluyendo el cambio de jurisdicción en el año 2004 a una nueva Provincia: la Provincia Sagrado Corazón de Jesús, de Río Grande do Sul, Brasil. La principal encomienda de la nueva Provincia consistiría en el apoyo a la Formación en la Viceprovincia, especialmente mediante el envío de formadores a la República Dominicana. Y como fruto de todo este proceso se elaboró un nuevo programa de formación viceprovincial en el año 2004, teniendo como modelo el Plan de Formación de la Provincia Río Grande do Sul.

    Actualmente, la Viceprovincia cuenta todavía con un número pequeño de formadores para responder de modo satisfactorio al gran número de vocaciones. Por otro lado, además del trabajo en la formación, los focos principales de la actividad pastoral en la Viceprovincia son las parroquias, la asistencia a la OFS-JUFRA y los colegios.


    3- MARCO DOCTRINAL


    3.1- El Proyecto de Dios


    Dios es comunión y nos ha creado para vivir en comunión. La Trinidad es comunión de personas. Cada una se abre a las otras dos sin perder su identidad. Entre ellas no existe dominación ni absorción. Cada persona es amada como es, cada una se abre a las otras y da todo de sí. Ponen todo y hacen comunión.


    Nuestro Dios, comunión plena, tiene como único proyecto expandir y dar parte en la riqueza de su amor. La creación surge de este proyecto, es obra gratuita de la Trinidad y al mismo tiempo manifiesta la Trinidad creadora. La armonía de lo credo es expresión, todavía frágil, del creador.


    La persona humana es llamada a ser imagen del Dios comunión y a manifestar en la historia el rostro de la común-unión existente en la Trinidad. Fue creada libre para poder corresponder al amor de la comunión original. Pero el ser humano no fue capaz de mantenerse en comunión. Centrado en si mismo, rompe la comunión consigo, con las demás criaturas y con el creador.


    El proyecto de Dios es así frustrado, pero Dios sigue apostando por el hombre y la mujer y le da la oportunidad de comenzar de nuevo, porque Él es fiel.


    3.2- La Vocación Cristiana


    Dios “nos amó primero”, nos llamó a la vida y por el bautismo nos hizo discípulos de Jesús. Todo el proyecto de salvación puede ser leído desde la óptica vocacional. Dios sigue manteniendo su sueño: quiere restablecer la comunión perdida. Por eso llama a los patriarcas y a los profetas; por eso elige un pueblo.


    En Jesús el proyecto de Dios alcanza su máxima cristalización. Él anuncia y hace presente el reino de Dios en la historia. Él, con su Encarnación, reconcilia la humanidad con Dios, restableciendo plenamente la comunión.


    Cristo Jesús vino a anunciar el proyecto de Dios al mundo: “Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11). Con su sangre, selló el proyecto de rescatar la comunión perdida: “Cuando yo sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí (Jn 12,32). Surge de este modo el nuevo pueblo de Dios, llamado a encarnación continuada, presencia de Cristo en todo tiempo y lugar. Es la vocación de la Iglesia, es decir, una búsqueda continua de comunión en la historia.


    3.2.1- Vocación Religiosa


    La vida religiosa es don de la Trinidad a la Iglesia (VC) y está llamada a ser expresión y espejo de la Trinidad en la historia. Proclamación de la Trinidad. Señal de comunión trinitaria en la historia. Es decir, su misión es reproducir, en su vida comunitaria, el amor existente entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.


    De este modo, la vida consagrada se convierte en signo profético de fraternidad (cf. VC 41). Siendo su principal misión en el mundo el servicio de la caridad. Una auténtica experiencia de comunión con Dios y con los hermanos que se ha de traducir en servicio, especialmente a los pequeños y los excluidos.


    3.2.1.1- Vocación Franciscana-Capuchina


    La vocación franciscano-capuchina se traduce como “vivir el evangelio”, es decir, “seguir las huellas y doctrina de nuestro Señor Jesucristo”( RnB 1,1), al modo de San Francisco y de Clara de Asís y según la tradición de nuestra Orden. Teniendo cuatro notas fundamentales del carisma: fraternidad, minoridad, misión y contemplación.

    3.2.1.1.1- Fraternidad: comunión con los hermanos:


    “Somos una Orden de hermanos” (Const. 83,6). La voluntad de Francisco es que todos seamos y nos llamemos indistintamente hermanos (Rnb 6,3). La fraternidad evangélica es un elemento central de nuestra identidad franciscana. Es la comunión implementada en las relaciones de convivencia. La fraternidad es nuestro modo de ser y de vivir en el mundo; nuestro principal apostolado; nuestra manera privilegiada de testimoniar y de anunciar el Reino de Dios.


    3.2.1.1.2- Minoridad: como hermanos menores:


    Somos hermanos menores. Desde el inicio de su proceso de conversión Francisco quiso voluntariamente descender, pasar del centro a la periferia, dejar el mundo opulento para entrar en el mundo de los pequeños y de los pobres. Y esto mismo aconsejó a sus hermanos: “Y deben gozarse los hermanos cuando conviven con gente de baja condición y despreciada, con los pobres y débiles, y con los leprosos, y con los mendigos de los caminos” (Rnb 9,3). La minoridad es una condición fundamental para ser y vivir como hermanos. Sin minoridad no es posible la comunión. Y ella se expresa, básicamente, de dos formas: servicio, por la renuncia al poder; pobreza, por la renuncia al tener.


    3.2.1.1.3- Contemplación: comunión con Dios:


    Solamente una profunda comunión con Dios puede dar sentido a nuestra vida. Como discípulos de Francisco, buscamos, especialmente en la oración afectivo-contemplativa, la razón de ser de nuestra vocación de seguidores de Jesús.


    “Oramos verdaderamente como menores cuando nos reunimos en el nombre de Cristo, amándonos mutuamente, de tal manera que el Señor esté de verdad en medio de nosotros. Y oramos verdaderamente siempre como menores, cuando vivimos con Cristo pobre y humilde, presentando al Padre el clamor de los pobres y compartiendo en realidad su condición de vida” (Const. 46,2-3). “La oración franciscana es afectiva, es decir, oración del corazón, que nos conduce a la íntima experiencia de Dios. Cuando contemplamos a Dios, sumo bien, de quien procede todo bien, deben brotar de nuestros corazones la adoración, la acción de gracias, la admiración y la alabanza. Viendo a Cristo en todas las criaturas, vayamos por el mundo anunciando la paz y la penitencia, invitando a todos a la alabanza de Dios, como testigos de su amor” (Const. 46, 6-7).

    3.2.1.1.4- Misión: comunión universal:


    Como franciscano-capuchinos constituimos una fraternidad evangélica-misionera comprometida con la construcción del Reino, buscando nuevas relaciones de justicia, paz y reverencia con todo lo creado. “Conservemos en la actividad apostólica las características propias de nuestro carisma, adaptándolas a los diversos tiempos y circunstancias. El principal apostolado del hermano menor es: vivir en el mundo la vida evangélica en verdad, sencillez y alegría. Dediquémonos gustosamente a cualquier ministerio y actividad apostólica con tal de que estén conformes con nuestra forma de vida y respondan a las necesidades de la Iglesia; y, siendo conscientes de la minoridad asumamos gustosamente aquellos ministerios que se consideren especialmente difíciles” (Const. 145,1-2.5).


    La justicia, paz e integración de lo creado (ecología) son también elementos integrantes de nuestra vocación misionera, y conviene tomarlos en cuenta como una de aquellas “nuevas formas de apostolado” (Const. 147,3).



    4- MARCO OPERACIONAL


    ORGANIGRAMA


    MINISTRO VICEPROVINCIAL Y SU CONSEJO



    CONSEJO DE FORMACION



    EQUIPO DE FORMADORES POR ETAPA




    5- ETAPAS DE FORMACIÓN:


    I.- Formación Inicial

    a) Promoción vocacional

    b) Aspirantado

    c) Postulantado

    d) Noviciado

    e) Postnoviciado


    II.- Formación Permanente


    PROCESO DE FORMACIÓN:


    I. Formación Inicial.


    a) Promoción vocacional: es la primera etapa de formación y comprende todas las iniciativas relacionadas con los candidatos que desean ingresar al aspirantado. También tiene como responsabilidad la organización de la animación vocacional, el acompañamiento de los candidatos y la conducción del proceso de discernimiento vocacional.


    b) Aspirantado: etapa de formación que acontece en una casa destinada para este fin (Casa de Aspirantado San Damián, en la Fraternidad Paz y Bien). Los candidatos empiezan la etapa con el segundo, el tercero o concluido el bachillerato. Reciben, durante unos meses, un año o más tiempo, una orientación especial sobre la vida religiosa y son acompañados en su proceso de discernimiento vocacional. Todo aspirante que desea ingresar a nuestra vida deberá pasar por el aspirantado antes de pasar al postulantado; los casos especiales en este sentido, serán examinados atentamente.

    c) Postulantado: Transcurre en una fraternidad formativa (Fraternidad Fray Leopoldo de Alpandeire). Tiene la duración de dos años. Es un tiempo de preparación al noviciado, mediante la experiencia de vida en fraternidad, oración, trabajo y misión entre los pobres y necesitados. Durante este periodo el joven hace un discernimiento vocacional maduro.


    d) Noviciado: es un año canónico que tiene como objetivo consolidar la opción por nuestro proyecto de vida, que luego será asumido en la profesión temporal.

    e) Postnoviciado: comienza con la profesión temporal, hecha al final del noviciado, y se extiende hasta la profesión perpetua. No durará menos de tres años ni más de nueve.


    Los meses siguientes a la profesión temporal, que transcurrirán en una casa de formación de postnoviciado, serán dedicados a la profundización de la vida fraterna, de oración, de minoridad y presencia en medios populares, al mismo tiempo que el formando se preparara para iniciar la filosofía o un curso básico de teología o regresar a los estudios académicos correspondientes a la propia situación.

    II. Formación permanente.


    Concluida la formación inicial empieza la formación permanente que se prolonga hasta el final de la vida.










    I. PROMOCIÓN VOCACIONAL


    DESCRIPCIÓN
    “Promuévanse cuidadosamente las diversas formas de pastoral vocacional, sobre todo en los ambientes más cercanos al espíritu de nuestra Orden” (Const. 16,1).

    “La orientación vocacional es una actividad pastoral que pretende ayudar a los jóvenes a descubrir el proyecto de Dios para sus vida, profundizando con ellos el compromiso bautismal, promoviendo el espíritu apostólico y proponiendo la invitación de seguir a Jesús” (cf. IV CPO 58).
    Es un servicio eclesial de ayuda a los jóvenes para que descubran y clarifiquen su vocación cristiana en la entrega consciente y generosa a los otros. Es un servicio que involucra a todos los hermanos y a todas las fraternidades de la viceprovincia, en comunión con los animadores vocacionales, con los encargados diocesanos, con los representantes de la familia franciscana, y con responsables de las congregaciones religiosas, si los hubiera.
    OBJETIVO GENERAL

    Despertar la vocación humana, cristiana y eclesial; discernir los signos de la llamada de Dios; cultivar la semilla de la vocación y acompañar el proceso de opción vocacional conciente y libre.
    SERVICIO DE ANIMACIÓN VOCACIONAL
    1. Organización

    - Un hermano coordinador designado para tal fin, con un equipo de ayuda formado por cuatro hermanos.

    - Un hermano animador en cada fraternidad.

    - Los recursos económicos proceden del fondo de la viceprovincia.

    2. Atribuciones del animador vocacional

    - Mantener contacto con los jóvenes vocacionados, mediante visitas, cartas u otros medios.

    - Acompañar a cada vocacionado en su proceso de discernimiento, antes del ingreso oficial a la casa vocacional.

    - Organizar y programar los encuentros y convivencias vocacionales a tenerse durante el año.

    - Mantener contacto y tener encuentros con los animadores vocacionales de cada fraternidad.

    - Elaborar material para la animación vocacional.

    - Contar con los recursos económicos que ofrece la Viceprovincia y otros fondos (ventas de calendarios, amigos del seminario, asociaciones etc.)

    3. Atribuciones de los animadores vocacionales de las fraternidades

    - Involucrar a los hermanos en la animación vocacional.

    - Formar círculos vocacionales.

    - Realizar encuentros y retiros con los vocacionados locales.

    - Visitar a los candidatos y sus familias.

    - Motivar la oración por las vocaciones.
    - Mantener contacto con la OFS y la JUFRA locales.
    4. Actividades y programación
    - Una semana vocacional anual, con actividades en parroquias y centros educativos, que concluye con un encuentro nacional.

    - Un campamento vocacional anual.

    - Marchas y vigilias vocacionales.

    - Dos convivencias vocacionales cada año, de un fin de semana cada una.
    - Preparación, edición y distribución de material vocacional: brochure, oraciones, afiches, calendarios, camisetas, libros, etc.

    - Utilización de los medios de comunicación social para la animación: televisión, programas radiales, periódicos, revistas...

    5. Criterios para la admisión de los candidatos

    - Identificación con la fe cristiana católica; inclinación a la oración; compromiso apostólico.

    - Recepción de los sacramentos de iniciación: bautismo, confirmación, eucaristía.

    - Motivación suficiente para abrazar la vida franciscano-capuchina.

    - Salud física, mental y emocional; disponer de un examen médico.

    - Idoneidad para la convivencia grupal; buenas relaciones humanas.

    - Interés por el estudio y el trabajo, demostrado en la familia.

    - Con una edad mínima de 14 a 25 años; los casos especiales deben ser considerados por los animadores vocacionales y el consejo de formación y, además, examinado por el ministro Viceprovincial.

    - Tiempo suficiente para el acompañamiento personal antes del ingreso.

    - Participación en los encuentros vocacionales.

    - Carta del párroco o animador de la comunidad, presentando y apoyando el candidato.

    - Carta de los padres apoyando la decisión.

    - Disponer de un dossier con los documentos: acta de nacimiento legalizada, actas de bautismo y confirmación;

    - Tener evidencias de buenas condiciones de salud corporal y psíquica (durante el aspirantado se contará con médicos especializados para la realización de estudios clínicos y sicológicos del candidato).


    II. ASPIRANTADO


    DESCRIPCIÓN

    Es un periodo en el proceso de formación en que el candidato, residiendo en la casa de aspirantado, entra en discernimiento vocacional en vistas a la opción por nuestra vida religiosa franciscano-capuchino. Es un periodo de sensibilización.
    OBJETIVO GENERAL

    Acompañar al aspirante para que descubra el proyecto de Dios sobre su vida, y a profundizar en su compromiso bautismal, haciendo un itinerario consciente de discernimiento y opción.

    NIVEL HUMANO

    Objetivo específico: Favorecer el proceso de integración de la personalidad, mediante el cultivo de motivaciones, auto-disciplina, superación del egoísmo e individualismo, integración afectivo-sexual, y asumiendo un proceso de relación madura y constructiva con los demás compañeros y hermanos.

    Capacidades:

    - Auto-estima y confianza en si mismo;

    - Auto-conocimiento: conciencia de sus cualidades y defectos;

    - Buenas relaciones fraternas en el grupo;

    - Relaciones equilibradas con personas de ambos sexos;

    - Buen uso y administración del tiempo, de los bienes personales y de la casa.

    Actitudes:

    - Disponibilidad para el trabajo;

    - Transparencia en las actitudes e intenciones;

    - Aceptación de si mismo y de los demás;

    - Apertura al auto-conocimiento, del otro y de la realidad;

    - Alegría de descubrirse a si mismo y a los otros como personas;

    - Disposición para continuar el proceso de integración afectivo-sexual;

    - Respeto y aceptación del otro como diferente.

    Contenidos y medios:

    - Acompañamiento personalizado;

    - Dinámicas de grupo y trabajos en equipos;

    - Estudio de la persona y su misterio: valores, dinámicas, temperamento, carácter;

    - Cultivo de la vida afectiva, de la sexualidad y de la auto-estima;

    - Higiene personal; procurar el orden, la limpieza y cuidado de la casa, la habitación;

    - Iniciación a la música, la expresión artística, digitación e informática.

    NIVEL INTELECTUAL

    Objetivo específico: Despertar el interés por comprender en qué consiste la vocación cristiana y cuál es el sentido de la experiencia vocacional propia de esta etapa.

    Capacidades:

    - Sentido de objetividad;

    - Capacidad de pensar, reflexionar y cuestionar;

    - Capacidad de cuestionarse, de evaluar y de auto-evaluarse;

    - Manejo de la Biblia (manejo práctico).

    Actitudes:

    - Deseo de entender mejor, de conocer y de evaluar;

    - Apertura a la verdad, contra el fanatismo, emocionalismo, nacionalismo;

    - Disposición para conocer los hechos y los argumentos.

    Contenidos y medios:

    - Iniciación al método de estudio, lectura, investigación, redacción;

    - Orientación para el estudio en grupos;

    - Lectura acompañada;

    - Fomentar trabajos manuales;

    - Curso intensivo de Español.


    NIVEL ESPIRITUAL

    Objetivo específico: Introducir al joven en la experiencia de Dios mediante la oración personal y comunitaria, la vivencia de la fe bautismal, integración fe y vida, y hábito del uso de la Biblia.

    Capacidades:

    - Descubrimiento de la persona de Jesús, como alguien cercano, como amigo y redentor;

    - Atracción por la oración y celebraciones litúrgicas;

    - Percepción del sentido religioso de la vida;

    - Conciencia clara de pertenencia a la Iglesia;

    - Valorización de la fe bautismal;

    - Manejo de la Biblia (lectura orante).

    Actitudes:

    - Cultivo de la fe personal en Jesucristo;

    - Apertura a Dios, buscando lo que le agrada;

    - Disposición para vivir los sacramentos y la religiosidad popular;

    - Amor a la Iglesia y a su misión;

    - Estimular la oración afectiva;

    - Constancia en la oración personal y comunitaria.

    Contenido y medios:

    - Ejercicios y métodos de oración (ejercicio respiración, relajación);

    - Uso de la Biblia y textos franciscanos;

    - Nociones de liturgia y catequesis fundamental;

    - Taller de orientación espiritual;

    - Acompañamiento espiritual;

    - Desarrollar la creatividad en la liturgia (integrar formas de oraciones).

    NIVEL FRANCISCANO

    Objetivo específico: Propiciar un adecuado conocimiento de Francisco y Clara de Asís y de los valores que ellos vivieron, como camino de realización humana y de presencia evangélica.

    Capacidades:

    - Capacidad para entender y amar a la fraternidad;

    - Reconocer y apreciar los dones de los compañeros;

    - Apertura para asumir la espiritualidad franciscana.

    Actitudes:

    - Sentido de pertenencia y creatividad;

    - Generosidad en el servicio; ir más allá de lo establecido;

    - Sensibilidad por el modo franciscano de orar y contemplar (oración afectiva);

    - Gusto por vivir en condición de hermano y de menor;

    - Disposición para estar con la gente sencilla, con los pobres, enfermos y ancianos;

    - Postura reverente ante la creación y ante el Sagrario;

    - Defensa de la vida; justicia, paz y ecología (identificar y separar basuras orgánicas e inorgánicas; limpieza).

    Contenidos y medios:

    - Introducción a la vida de Francisco y Clara de Asís;

    - Nociones de espiritualidad franciscana;

    - Videos con temas franciscanos...;

    - Presencia entre los humildes, enfermos, ancianos;

    - Encuentros de integración entre las etapas de formación;

    - Formación para la vida fraterna.

    NIVEL MISIONERO

    Objetivo específico: Estimular para el amor solidario, mediante el estudio de la realidad social y la presencia activa en la comunidad.

    Capacidades:

    - Percibir los propios dones y capacidades;

    - Salir de sí mismo para abrirse a los otros;

    - Dejarse cuestionar por las necesidades ajenas;

    - Sentirse de la única familia franciscana;

    - Admirar los valores de la cultura del pueblo.


    Actitudes:

    - Generosidad y desprendimiento;

    - Simpatía por los valores de la cultura del pueblo;

    - Atención y respeto a la familia humana, como familia de Dios;

    - Coraje para vivir y testimoniar la fe cristiana católica.


    Contenidos y medios:

    - Pastoral doméstica y de visitas: visitas a familias, enfermos (en comunión con el párroco);

    - Nociones de misión y espiritualidad misionera.

    ACTIVIDADES Y PROGRAMACIÓN

    - Acompañamiento personal sistemático hecho por el maestro cada mes;

    - Encuentro del equipo de formación con cada aspirante cada cuatro meses;

    - Acompañamiento espiritual periódico;

    - Evaluación grupal y personal a mediado y final;

    - Dos momentos diarios de oración comunitaria;

    - Oración personal, con horas específicas;

    - Retiro bimensual;

    - Una celebración eucarística interna cada semana;

    - Celebraciones eucarísticas con el pueblo;

    - Prácticas devocionales populares: vía crucis, rosario, adoración del santísimo;

    - Orientación práctica para el sacramento de la reconciliación;

    - Pastoral de visitas domiciliarias: visitas a familias, enfermos;

    - Aprendizaje de música e instrumentos musicales, lectura, digitación, redacción;

    - Noche cultural y de confraternización semanal;

    - Paseo bimensual;

    - Estudios académicos en el colegio San Francisco de Asís;

    - Comunicación transparente de las ausencias de la fraternidad;

    - Manifestar abierta disponibilidad y escucha atenta para el servicio fraterno;

    - Urbanidad, cuidado de la casa, de la habitación, aseo personal, cabello, barba, higiene, vestido;

    - Buen uso de los medio de comunicación: televisión, teléfono, radio...;

    - Trabajo en equipo;

    - Promover deporte;

    - Respetar el tiempo de oración personal;

    - Respetar los Horarios de silencios;

    - En esta etapa de Aspirantado no se contempla cubrir gastos personales;

    - Tener cuidado con la formación de “grupismos”, para evitar la desintegración fraterna;

    - Tets sicológicos a través de un profesional;

    - Examen médico general.

    CRITERIOS PARA PASAR A LA ETAPA SIGUIENTE

    - Haber completado la etapa del Aspirantado;

    - Demostrar compromiso e interés en continuar el proceso formativo;

    - Responder positivamente a lo establecido como exigencias en las cinco dimensiones;

    - Tener salud física y mental suficiente para abrazar nuestro estilo de vida.

    PROCEDIMIENTOS PARA INGRESAR EN LA ETAPA SIGUIENTE

    - Evaluación del comportamiento del aspirante, emitido por los encargados del aspirantado;

    - Parecer del maestro de aspirantes;

    - Solicitación por escrito del aspirante al Ministro Viceprovincial pidiendo ingresar a la etapa de Postulantado.



    III. POSTULANTADO




    DESCRIPCIÓN


    “El postulantado, como primer periodo de iniciación, es tiempo de discernimiento y de elección de la vida franciscana. Durante este período el candidato en estrecho contacto con la fraternidad, va conociendo nuestro modo de vivir. La fraternidad por su parte conoce mejor al candidato para discernir y dar una respuesta responsable a su inquietud” ( IV CPO 62)


    “El postulantado es un periodo de la formación inicial y de opción para tomar nuestra vida. […] Durante este tiempo, el candidato conoce nuestra vida, al tiempo que la fraternidad, por su parte, conoce mejor al candidato y puede discernir su vocación” (Const. 28, 1).


    OBJETIVO GENERAL


    Perfeccionar la catequesis de la fe, la liturgia, el método de oración y la instrucción franciscana, así como propiciar la experiencia de vida fraterna, minoridad, misión, contemplación y trabajo. El candidato deberá dar muestra de madurez humana, espiritual, fraterna, afectiva y de capacidad de discernir evangélicamente los signos de los tiempos, como preparación para el año del noviciado.


    NIVEL HUMANO


    Objetivo específico: propiciar al postulante momentos y actividades que puedan despertar cada vez más la conciencia de sus propias capacidades y limitaciones, resolviendo unas e integrando otras, en vista a la madurez humano-afectiva, fortaleciendo así actitudes de compasión, solidaridad, compromiso y corresponsabilidad.





    Capacidades:


    - Percepción de la propia personalidad a ser trabajada;

    - Saber analizar objetivamente sus propias cualidades y defectos;

    - Serenidad en el manejo de las crisis;

    - Conciencia crítica, auto-crítica y discernimiento;

    - Integración afectivo-sexual;

    - Donación al servicio del prójimo.


    Actitudes:


    - Conciencia de su origen, de su cultura y apertura a lo nuevo;

    - Sinceridad, transparencia, cordialidad;

    - Auto-cuestionamiento y confrontación de si mismo;

    - Valoración de la vida y auto-estima;

    - Relación fraterna con los de otra nacionalidad, cultura, color y género;

    - Salida del subjetivismo y apertura al otro sufriente.


    Contenidos y medios:


    - Autobiografía, a fin de retomar la historia personal y familiar;

    - Elaboración del proyecto personal de vida;

    - Acompañamiento personal sistemático con el maestro;

    - Clases de psicología con el objetivo de estudiar: la formación de la personalidad, la afectividad, la sexualidad, los mecanismos psicológicos y las implicaciones comunitarias;

    - Evaluaciones a fin de formar la conciencia;

    - Presencia en situaciones de miseria humana.


    NIVEL INTELECTUAL


    Objetivo específico: cultivar el interés intelectual en diálogo con la experiencia vocacional, procurando conjugar cabeza y corazón, razón y sentimiento, conocimiento racional-teórico con el conocimiento intuitivo, este último característico de la tradición franciscana.


    Capacidades:


    - Sensibilidad para apreciar lo que es bello expresado en las distintas manifestaciones artísticas humanas y naturales;

    - Búsqueda amorosa de lo verdadero, de lo bueno y de lo amable;

    - Percibirse y evaluarse de modo constructivo;

    - Percibir la realidad social y sus interpelaciones;

    - Dominio de su lengua materna y de la lengua del país donde vive;

    - Claridad para amar más las personas, el mundo y la vida.


    Actitudes:


    - Gusto por el arte, por la literatura y los signos de la tradición cristiana;

    - Gusto por la lectura y la investigación de las distintas ciencias, sabiendo ocupar bien el tiempo libre;

    - Expresar de una forma lógica y objetiva sus pensamientos;

    - Capacidad de dar las razones de su creencia;

    - Dominio redaccional y oral de la lengua castellana;

    - Apertura a la cosmovisión franciscana.


    Contenidos y medios:


    - Acceso a libros de literatura, obras artísticas, películas, etc;

    - Lecturas acompañadas;

    - Metodología de investigación científica;

    - Nociones de historia bíblica y de la teología;

    - Aprendizaje oral y redaccional de la lengua española;

    - Introducción a la investigación moderna sobre el franciscanismo (Cuestión Franciscana).


    NIVEL ESPIRITUAL


    Objetivo específico: propiciar al postulante los medios para profundizar y enriquecer su formación cristiana y franciscano-capuchina, creciendo en la experiencia de oración y en la vivencia litúrgico-sacramental, aprendiendo a leer los acontecimientos de la vida a la luz del evangelio y del carisma y conociendo la persona de María como mujer de fe abierta al Espíritu.


    Capacidades:


    - Apertura para descubrir y vivenciar la persona de Jesús como modelo;

    - Descubrimiento de la Biblia como referencial e iluminador de la vida;

    - Devoción a María como modelo de fe y de apertura al Espíritu;

    - Sensibilidad para descubrir la importancia de la oración en la vida;

    - Profundización en la integración eclesial;

    - Motivaciones en la preparación creativa de la oración.


    Actitudes:


    - Adhesión existencial a Cristo, teniendo a Francisco como modelo;

    - Lectura orante de la Palabra de Dios;

    - Encarnar en la vida las actitudes serviciales de María;

    - Aprecio por la oración fraterna y celebraciones comunitarias;

    - Sentido de pertenencia a la comunidad y servicio;

    - Vivencia de los sacramentos con alegría y ánimo de conversión;

    - Mostrar actitud contemplativa en el compartir los acontecimientos cotidianos;

    - Descubrir, asumir y celebrar la propia historia vocacional.


    Contenidos y medios:


    - La comprensión del Reino de Dios como un proyecto en construcción en el mundo;

    - Elementos de cristología;

    - Elementos de mariología;

    - Iniciación a la liturgia de las horas;

    - Importancia y práctica de la celebración de la palabra;

    - Cultivo de las formas franciscanas de oración: simbólica, afectiva, contemplativa;

    - Acompañamiento espiritual sistematizado.


    NIVEL FRANCISCANO


    Objetivo específico: capacitar al postulante para profundizar el proceso de relación fraterna por medio de una vida corresponsable, transparente, participativa y servicial, vivenciando el carisma franciscano.


    Capacidades:


    - Vivir en fraternidad en sentido de pertenencia: la fraternidad es la nueva familia;

    - Apertura a los valores franciscano-capuchinos: fraternidad, contemplación, minoridad y misión;

    - Apertura a la compasión con los pobres;

    - Gusto por la sencillez en el vestir y en el obrar;

    - Vivir en desprendimiento;

    - Conciencia de que los cargos de poder son un servicio y no una forma de dominación;



    Actitudes:


    - Ejercitarse en el modo fraterno y menor de vivir;

    - Gratuidad en el servicio, yendo más allá de lo establecido;

    - Austeridad y sobriedad en el uso de los bienes: contentarse con lo poco;

    - Transparencia en las intenciones y en las actitudes;

    - Cuidado franciscano por la tierra y sus criaturas: son hermanos y hermanas;

    - Dar importancia a las prácticas ecológicas: selección de la basura, limpieza de la casa, etc.;

    - Cultivo de la personalidad en la línea franciscana.


    Contenidos y medios:


    - Momentos semanales de confraternización y de compartir;

    - Introducción al estudio del carisma y de la tradición franciscana;

    - Elementos de la espiritualidad franciscana;

    - Conocimiento de las biografías y leyendas de San Francisco;

    - Estudio de la historia y de la tradición de los capuchinos.


    NIVEL MISIONERO


    Objetivo específico: ofrecer al postulante una participación responsable en el servicio apostólico, a corto plazo, intentando entender la dinámica del caminar de las comunidades e instituciones de caridad y sus desafíos.


    Capacidades:


    - Cercanía al pueblo, especialmente a los más pobres;

    - Identificación con la lucha del pueblo a favor de la vida;

    - Conciencia de la realidad social, política, económica y eclesial;

    - Conciencia de ciudadanía, sobre todo en relación con los extranjeros;

    - Reconocer los valores positivos de las comunidades;

    - Demostrar interés en actividades de ayuda humanitaria.


    Actitudes:


    - Servicio con sentido solidario y fraterno;

    - Compasión con los que sufren y con los abandonados;

    - Postura crítica ante la realidad;

    - Renuncia a los intereses personales a favor de la misión;

    - Sentido de pertenencia a la Iglesia, a la Orden y a la Viceprovincia;

    - Cordialidad en el trato con el pueblo.


    Contenidos y medios:


    - Trabajo voluntario en medios populares e instituciones asistenciales.

    - Elementos de la doctrina social de la Iglesia;

    - Estudio y práctica de la liturgia;

    - Técnicas, a corto plazo, de planeación y acción pastoral;

    - Experiencia pastoral en las parroquias.


    ACTIVIDADES Y PROGRAMACIÓN


    - Acompañamiento personal y sistemático con el maestro;

    - Acompañamiento psicológico hecho por un profesional;

    - Auto-biografía, con el objetivo de tomar conciencia de su vida, de su familia y de su cultura;

    - Proyecto personal de vida;

    - Evaluación semanal de los trabajos internos y externos de la casa;

    - Prácticas y teoría musical, comunicación, lectura e informática;

    - Evaluación al final de cada uno de los tres ciclos del postulantado;

    - Uso de los medios de comunicación conforme a nuestro estilo: teléfono, televisión, revista, Internet, etc.;

    - Lectura y debate de obras literarias y franciscanas;

    - Estudio del Kreyol;

    - Dos períodos de vacaciones anuales;

    - Paseo bimensual de la fraternidad;

    - Buenos modales, urbanidad, acogida, cuidado de la casa, de la habitación, etc.;

    - Práctica culinaria;

    - Cuidado del ambiente externo de la casa: patio, jardín, huerta;

    - Presentación personal: cuerpo, aseo, cabello, barba, vestido, higiene;

    - Hábitos y actitudes relativas a la salud y convivencia: deporte, alimentación;

    - Momento semanal de recreación y confraternización;

    - Prudencia en el horario de regreso en las salidas por la noche;

    - Dos momentos diarios de oración fraterna;

    - Momento de retiro bimensual

    - Acompañamiento espiritual mensual;

    - Oración personal con horario especificado en el proyecto personal de vida;

    - Dos celebraciones semanales con el pueblo: sábados y domingos;

    - Ejercicio de la lectura orante de la palabra de Dios y de contemplación;

    - Participación en el sacramento de la reconciliación;

    - Prácticas devocionales: rosario, vía crucis, adoración;

    - Trabajo manual diario;

    - Oraciones devocionales franciscanas;

    - Prácticas de celebración de la palabra de Dios;

    - Involucrarse pastoralmente en el caminar de las comunidades;

    - Contacto con la OFS y JUFRA;

    - Participación en el programa intercongregacional de formación (CIFRE);

    - Voluntariado en hospitales, asilos, obras sociales y situaciones de emergencia;

    - Experiencia misionera en lugares sociales pobres (bateyes, campos) en la Semana Santa.



    CRITERIOS PARA PASAR A LA ETAPA SIGUIENTE


    - Haber cumplido con los requisitos propios del postulantado;

    - Haber demostrado crecimiento a la luz de lo establecido en las cinco dimensiones;

    - Haber demostrado compromiso, interés y deseo de continuar el proceso formativo;

    - Estar decidido a abrazar esta forma de vida.



    PROCEDIMIENTO PARA INGRESAR AL NOVICIADO


    - Evaluación hecha por la fraternidad formativa;

    - Parecer del maestro de postulante;

    - Solicitud por escrito del postulante al ministro Viceprovincial para ingresar al noviciado con un mes de antecedencia.

    -

    IV. NOVICIADO



    DESCRIPCIÓN

    “El noviciado... tiene como finalidad que los novicios conozcan más plenamente la vocación divina, particularmente la propia del instituto, que prueben el modo de vida de este, que conformen la mente y el corazón con su espíritu y que puedan ser comprobados su intención y su idoneidad” (CIC 646)

    “El noviciado es un periodo de iniciación más intensa y de más profunda experiencia de la vida evangélica franciscano-capuchina en sus exigencias más fundamentales y presupone la elección libre y madura de la vida religiosa” (Const. 29,1).

    OBJETIVO GENERAL

    Acompañar y motivar al novicio a una experiencia de seguimiento de Jesucristo en la práctica de los consejos evangélicos y en la profundización de la identidad franciscano-capuchina.

    NIVEL HUMANO

    Objetivo específico: Orientar la mente, el corazón y la voluntad según las exigencias de la consagración mediante los consejos evangélicos, por el empleo de los dones personales, por la disponibilidad en el servicio, por la integración de la afectividad y por el desarrollo de las potencialidades.

    Capacidades:

    - Conocimiento de la propia identidad;

    - Equilibrio en las relaciones interpersonales;

    - Percepción de los propios dones como vocación al servicio;

    - Equilibrio en las relaciones de género, masculino y femenino;

    - Sensibilidad en las relaciones humanas;

    - Aceptación del proyecto comunitario por encima del personal;

    - Cultivo preventivo de la salud.


    Actitudes:

    - Solidaridad, cordialidad y hospitalidad;

    - Gratuidad y disponibilidad en el servicio;

    - Confrontación con las propias aspiraciones y experiencias;

    - Atención a lo cotidiano como parte del propio caminar;

    - Alegría de vivir y de convivir;

    - Buen humor como virtud en la convivencia.

    Contenidos y medios:

    - Criterios para evaluar la historia personal;

    - Estudio de la
     
         


     
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    Tel: 1-809-333-7218 (Fraternidad)
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